viernes, 14 de agosto de 2009

El Siguiente Paso


Pensar que lo de Honduras es sólo una incidencia en un pequeño país centroamericano sería uno de los peores errores que se puede cometer en el análisis. Si así fuera, Chávez y su claque presidencial -Morales, Correa, Ortega y Lugo- no estarían tan preocupados. Y tienen razón porque los militares hondureños -con asombrosa torpeza y quizás sin pensarlo- rompieron la sucesión de conquistas del proyecto chavista. Zelaya, el del sombrero, el oligarca converso, el supuestamente derrocado, no existe: ¡es Chávez el golpeado!Zelaya fue sólo el instrumento ya probado exitosamente en Venezuela, Bolivia y Ecuador, con ensayo en Nicaragua, del plan de acceder al poder por las vías legales y democráticas, para luego desfigurarlas, aplastarlas, liquidarlas, en beneficio de la voluntad de un caudillo, de un proyecto totalitario. Y hay que reconocer que el líder del petropopulismo venezolano ha tenido un éxito enorme dispensando halagos, beneficios y dólares a raudales, a los populismos pobres. Porque, a estas alturas, todos sabemos que expresiones como las del ALBA, son la congregación de niños pobres jugando para el niño rico que les hace regalos. ¿Cuál de los gobiernos satélites de Chávez representa a un país próspero, rico, cargado de futuro? ¿Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia?Para Chávez es esencial recuperar lo perdido en Honduras. Tiene la enorme ventaja de una condena internacional al golpe y una posibilidad casi ilimitada de mover el dinero que le dé la gana. De algún modo ha perdido su principal carta regional, la OEA, porque el papel de alcahuete de José Miguel Insulza quedó demasiado puesto en evidencia. Pero él sabe que hay otros mecanismos. Justamente por eso, los analistas del nuevo gobierno hondureño se deberían estar preguntando: ¿cuál es el próximo paso de Chávez?Jugar a pitoniso es muy jodido, pero hay cosas que son fácilmente previsibles. Si alguien ha vivido el famoso “octubre 2003” boliviano, debería saber que se trata de una marca registrada: es una fórmula dramáticamente sencilla y eficaz. Primero, no se necesita de grandes multitudes -¿cuánta gente se movilizó para el derrocamiento de Sánchez de Lozada?-, sino de grupos activos que comienzan haciendo bloqueos de accesos urbanos, amenazan con cercos y, aquí está la clave, empujan a los más ingenuos para servir como “carne de cañón”. Segundo, se precipitan acciones para que intervengan fuerzas militares cuyo entrenamiento se reduce, normalmente, a disparar. Tercero, se combinan ambos elementos, y el resultado es prácticamente inevitable: ¡la contabilidad de los muertos! Y a partir de ese momento no hay muro de contención posible: no hay nada que detenga la multiplicación de multitudes y de rabia como el desfile de los muertos.Cuando Zelaya, muñeco de su ventrílocuo, convoca a la insurrección en Honduras, está utilizando la marca registrada. No es nada extraño que se esté pretendiendo usar la misma fórmula para debilitar y, finalmente, derrocar, a Alan García en el Perú. ¡La receta funciona! Chávez y su gente no tienen problemas de conciencia. Una de las ventajas del ejercicio del poder es, justamente, la posibilidad de quitarle la palabra a las conciencias. Es por eso que no tienen problema en planear sus venganzas cuando se les quita la posibilidad de extender sus dominios. Chávez puede actuar como cantante barato de cantina en los festejos en La Paz, mientras planifica su revancha en Honduras... ¡ojalá no funcione la receta!

Por si acaso


Ya no hay ninguna duda: el gobierno quiere hacer trampa. En las buenas épocas del MNR, las trampas políticas eran parte de las reglas del juego. En los tiempos del MIR se las había que pescar. Ahora, en el gobierno de Evo Morales, las anuncian. Y, don Álvaro García Linera -con su enorme experiencia académica- las explica con una pedagogía impecable. Necesitan una ley, “por si acaso no se pudiera aplicar el padrón biométrico”. Pero, además, explica el mecanismo tramposo.Si alguna comunidad no se hubiera inscrito con el nuevo padrón, dice el Vicepresidente que tendría que votarse con el padrón antiguo. O sea, nos está comunicando que la política gubernamental será la de evitar las nuevas inscripciones para utilizar el viejo sistema… ¡más cínico, imposible! La mayoría oficialista tiene que aprobar “sí o sí” (textual de García Linera), una ley “por si acaso no puede cumplirse otra ley” que ellos mismos aprobaron como parte de un acuerdo político anterior.¿Cuál es la sorpresa? Ninguna. Porque en el fondo del razonamiento gubernamental siempre está instalada la misma premisa: hacer todo lo posible por si acaso se presenta alguna circunstancia que impida la implantación de la presidencia indefinida, es decir de la dictadura civil vitalicia. No hay que dejar ninguna posibilidad abierta, ninguna rendija, que impida el proyecto totalitario. Todo se hace “por si acaso” surgiera ese inconveniente.Pero el inconveniente ha surgido y se llama Corte Nacional Electoral. Y como no es un problema menor, los tramposos se enojan. Estaban y están acostumbrados a que nada ni nadie se les oponga y que más bien los demás actúen como sirvientes, lo que tampoco es novedad en las cabezas totalitarias.Es obvio que el más molesto es el Vicepresidente puesto que a él se le ha encomendado la aprobación de la “ley por si acaso”. Y no es que Evo Morales tema perder las próximas elecciones, pero necesita un margen de victoria estrepitosamente grande para culminar su proyecto de aniquilamiento de esta “democracia burguesa” llena de críticos a los que hay que encerrar para que no se les ocurra hacer preguntas al patrón venezolano que recibe la subordinación y el parte de la mismísima guardia de Palacio... ¡bien por la franqueza y lamentable por la vergüenza! Y el margen de victoria necesario se lo da el viejo padrón electoral.Hay que aclarar que la suspensión de la sesión congresal en la que debía aprobarse la “ley por si acaso”, no significa que el gobierno hubiera renunciado a su propósito. Ellos saben que necesitan hacer trampa. Y basta ver la actuaciones de sus parlamentarios en los últimos años para saber, además, que disfrutan haciendo trampas. Mucho más si ahora cuentan con más senadores arrancados de los rincones del oportunismo permanente, ¿no es cierto, senador Börth? La Corte Electoral va a necesitar muchos apoyos para burlar las zancadillas gubernamentales y, afortunadamente, su imagen es considerablemente favorable, a diferencia de los tiempos del servil Exeni.Todo lo que suene a transparente es malo para el gobierno. Todo lo que tenga una mínima facha de institucionalidad es incómodo. Todo lo que contenga algún principio de crítica es su enemigo. Sólo es buena la actitud de las cabezas inclinadas, ¡por eso el gobierno está lleno de ellas! No es raro que Evo trate mal a su propia gente ni es extraño que Chávez lo trate mal a él. Así es en los cuarteles. Allí no hay cortes electorales... ¡Menos mal que aquí, todavía la tenemos!

La Furia del Sargento


La lógica de Hugo Chávez es sencilla e impecable: “si lo hago yo, está bien; si lo hacen otros, está mal”. Si yo golpeo, el golpe es bueno. Si lo hacen otros, son unos reaccionarios. Si yo hago alianzas militares y traigo a la flota rusa a pasear por mares cercanos, estoy fortaleciendo a América Latina. Si alguien trae a militares norteamericanos, pone al continente al borde de la guerra. Si alguien compra armas para sus ejércitos, es un belicista peligroso. Si yo entrego armas a las FARC, soy un luchador por la liberación de los pueblos. Si alguien habla de Venezuela, es un desvergonzado intervencionista: si yo me meto donde me da la gana y dicto las políticas de otros gobiernos, soy el nuevo líder continental y constructor del socialismo del siglo XXI. Pero las cosas no le están saliendo bien. O, más bien, ¡están saliendo muchas cosas! Y la primera es la conciencia creciente de que él es el jefe de un proyecto internacional diseñado para instaurar regímenes de corte dictatorial en el conjunto de la región, y que cuenta para ello con organización política, con estructura militar y con un soporte económico que viene de esa mezcla sensacional de petróleo y narcotráfico. La fórmula es muy clara y es la que debe aplicarse en todos los casos: de las elecciones democráticas a las presidencias vitalicias. Le ha resultado a él, le está resultando a Evo Morales, en menos tiempo, y le va bien a Correa en tiempo record... ¡los alumnos son buenos! La segunda, es que también hay discípulos torpes. Los Kirchner, en Argentina, a pesar de los apoyos chavistas en maletines de dólares electorales, han tenido que tragarse una derrota formidable. Correa, en Ecuador, no puede desmentir los aportes de las FARC a su campaña. Los fabricantes de armas en Suecia le publican la lista y números de serie de los lanzacohetes vendidos a Venezuela y encontrados en uso de los terroristas colombianos. El golpe en Honduras -a pesar de su ingrediente gorilista primario-, no puede ser revertido fácilmente. La tercera, muy grave, es que el modelo a vender, la referencia histórica, la revolución cubana, acaba de ser puesta en evidencia por el mismísimo Castro, como un fracaso rotundo. ¡Ha terminado pidiendo a los cubanos, en plena celebración del 26 de julio, que aprendan a trabajar como lo hacían sus abuelos! Cincuenta años de construcción del socialismo, para terminar reconociendo que tienen que importar el ochenta por ciento de los alimentos para que su población pueda comer, que no tienen energía suficiente, que tienen que recortar las tarjetas de racionamiento... ¡el modelo a seguir, según la doctrina del caudillo bolivariano!Es lógico que Chávez, “Mussolini tropical” al fin, esté furioso. Pero no es tanta la furia del sargento, como su necesidad de ayuda. Y aquí aparece Lula que, en realidad, es una suerte de padrino. Es el artista que gobierna en su país con la ortodoxia del neoliberalismo -con gran presencia de Brasil en el plano internacional-, y se viste de rojo en el exterior. El diseño brasileño también es impecable: mientras menos Estados Unidos haya en la región, hay más Brasil. Hay que discutir las bases americanas, fortalecer a Unasur, apoyar incondicionalmente al incompetente Insulza, presionar a los hondureños. Hay que ayudar al sargento furioso porque es su instrumento.Ese es el contexto latinoamericano. Bolivia es parte del éxito o del fracaso de Chávez. Los aspirantes a Presidente que no vean este contexto, están ladrando a la luna o instalados en el ejercicio pleno de la masturbación política.

La Gota del Silala


Hizo bien el gobierno al tratar de ocultar el acuerdo con Chile sobre las aguas del Silala, porque es un desastre. No tanto por el carácter vergonzoso del documento en sí mismo, sino porque es el último detalle culminante del fracaso de la diplomacia boliviana. Es, simple y sencillamente, la gota que derramó el vaso repleto de inutilidad e incompetencia.No es que las anteriores gestiones hubieran sido un modelo de brillantez, ¡ni mucho menos!, pero estos tres últimos años, y específicamente con Chile, han sido el modelo de cómo el gobierno boliviano puede ser engatusado y ridiculizado hasta la carcajada. Tanto, que el gobierno chileno ha terminado premiando a su representante en La Paz, el respetable Roberto Ibarra -tanto más respetable cuanto mejor sirvió los intereses de su país- con la tercera jerarquía de la Cancillería chilena.Chile, para comenzar, ha ganado un punto esencial en su política exterior: eliminar el reclamo marítimo boliviano en cualquier foro internacional. La única fortaleza boliviana en el tema y la gran incomodidad chilena venía de ese permanente reclamo. Paradójicamente, es el propio canciller Choquehuanca el que sale al paso de Fidel Castro pidiéndole que no se meta en un asunto estrictamente bilateral. Chile ha encerrado el tema en las oficinas de las vicecancillerías y es más que dudoso que algún día salga de esos rincones. Cuántas y de qué tamaño serán las esperanzas de Choquehuanca respecto del puerto soberano que llegó a afirmar el mes pasado que “Uruguay nos ofrece más ventajas que Chile” (La Razón, 11 de julio, 2009). Si esa es la verdad, ¿para qué tanto alboroto con Chile?En Santiago se mueren de risa. Disfrazan de Kallawaya a su elegante comandante de la Armada, lo hacen remar una totora en el lago Titicaca, ordenan el desfile de algunas unidades ante el monumento a Avaroa, les hacen creer a nuestros militares que están “compartiendo” información militar, sacan el tema marítimo de la agenda inmediata y logran que Bolivia reconozca que sólo es dueña del 50 % del Silala. Y por si fuera poco, nos agarramos a patadas con Perú. ¿Cómo no van a morir de risa, y con todas las razones del mundo? La presidenta Bachelet -a diferencia de Ricardo Lagos, que lamentaba su fracaso con Bolivia-, puede presumir de su gran éxito: domesticó al gobierno boliviano haciéndole creer a Evo Morales que era un ejemplo para el continente, ¡así de fácil! Y cuando al presidente boliviano se le ocurrió manifestar “su preocupación” por la posibilidad de que la actual oposición gane las próximas elecciones chilenas, no tardó ni 24 horas para pedir “humildemente” disculpas por su intromisión, rápidamente reclamada por Chile. El Presidente, en persona, pidió disculpas públicas. Si Hugo Chávez tuviera que hacer lo mismo por su disciplinada y permanente injerencia, le faltarían horas de televisión. El canciller Choquehuanca está enojado con los medios, ¡porque lo pescaron! Desde el momento de la publicación del acuerdo con Chile, al gobierno no le queda otro camino que asumir la vergüenza de su incompetencia. Es indudable que, a las buenas o a las malas, “por la razón o por la fuerza”, la política exterior de Chile ha sido superior. Y para los bolivianos resulta imposible olvidar nuestros complejos. Vivimos con la vista clavada en la nota de aquel Plenipotenciario chileno Abraham Köning: “Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones”... Buena lección para los que hoy, en ejercicio de la sumisión, nos quieren dar clases de patriotismo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Aplastados




Hablando de aplastar Quedó claro que el pedido de unidad que hizo el presidente Morales ayer en Sucre es sencillamente una farsa, después de haber oído al vicepresidente hablar de “aplastar”. García Linera es cada vez más duro en sus palabras, pero también más descriptivo de lo que está haciendo y trata hacer con quienes se oponen a que Bolivia camine hacia una dictadura. Nadie se puede quejar del exceso de sinceridad de este Gobierno, bien por advertirlo.Algunos podrán afirmar que un discurso tan agresivo era inapropiado para un día festivo y tan importante en la historia del país, pero haberse quedado en loas a la patria y en las clásicas descripciones “de lo bien que nos está yendo”, podría haberse interpretado como un gesto de debilidad o un intento de reconciliación con Sucre, ciudad que el presidente y sus ministros visitaron después de dos años y a la que todavía le deben una disculpa. Que nadie se equivoque, Evo Morales y Álvaro García Linera fueron a la capital de la República a provocar, a renovar su grito de guerra y a dejarles bien claro, sobre todo a los más duros seguidores del MAS, que sigue en pie la promesa de entregarles a ellos las cabezas de los enemigos, esos que el oficialismo ha señalado, porque en realidad son los que conspiran contra su proyecto totalitario.El Gobierno no podía darse el lujo de ser ambiguo en Sucre, la ciudad que le ha demostrado la mayor resistencia en los últimos dos años y donde nadie parece estar dispuesto a ceder, no después de La Calancha y las innumerables demostraciones de soberbia y desprecio que les ha prodigado el MAS a los sucrenses. Álvaro García Linera no podía hablar de otra cosa más que de aplastar, después de que justamente en Sucre se ha dado el primer gesto de unidad de cinco regiones opositoras en mucho tiempo, casi un año y, sobre todo, después de que el oficialismo y muchos en el país las creían derrotadas, junto con el proceso autonómico, la lucha por las libertades y la búsqueda de un horizonte económico más prometedor para el país. Hasta la partidocracia tradicional, que tantas dudas ha despertado en relación a sus simpatías políticas, ha estado tratando de pescar en río revuelto, buscando cómo volver a los esquemas del pasado. No es casualidad que el Gobierno no haya dicho absolutamente nada sobre la lluvia de candidatos de las últimas semanas y que reaccione con tanta virulencia cuando las regiones, las que han encarnando la verdadera oposición desde el 2006, parecen rearticularse y expresan una visión conjunta en un manifiesto público.Hemos insistido muchas veces en este espacio que ante el divisionismo que trata de imponer el MAS, la mejor respuesta ha sido la unidad de las regiones que comenzaron siendo cuatro, Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija y que terminaron por contagiar, de la mano de la lucha autonómica y la defensa de la democracia, a Cochabamba y Chuquisaca. Si hablamos de aplastar, no es poco lo que ha hecho el Gobierno en este sentido y ni siquiera en Pando, donde “aplastar” no es ninguna metáfora, el régimen ha conseguido destruir la inmensa voluntad ciudadana que rechaza la tiranía. No hay duda que éste es el camino a seguir y esa es la respuesta a la que más le teme el Gobierno.
El Gobierno fue a provocar a Sucre, a renovar su grito de guerra, a tratar de humillar y a amenazar a la oposición con la aniquilación.

Denle más duro a la CPE


La frase no fue escuchada en la barra del algún prostíbulo de esos que Chávez confesó visitar en sus fogosos días de subteniente. “Denle más duro a esa bicha” tronó en los pasillos del Capitolio Federal el pasado 25 de julio a la llegada del Comandante-Presidente (sic). Por eso es compresible que cuando el teniente coronel Chávez sonó la diana en el podio de oradores de la Asamblea Nacional y ordenó una nueva ley habilitante para él solito intentar, una vez más, meternos de contrabando la rechazada reforma inconstitucional del 2007, los parlamentarios (y las parlamentarias) saltaron en sus curules y gritaron ¡yes! ¿Visto su ineficiente y borrego desempeño a quién puede extrañar que los diputados (y las diputadas) venezolanos estén dispuestos a desprenderse tan fácilmente de sus atribuciones y responsabilidades legislativas? ¿Quién puede sorprenderse del gusto del teniente coronel en la elaboración de leyes si, en razón de las sucesivas habilitaciones legislativas, durante un tercio de su mandato ha sido simultáneamente jefe del Ejecutivo y máximo legislador de la república? ¿Obligar a la Asamblea Nacional o abrogarse para si mismo el derecho de producir para el 15 de diciembre de este año las “leyes inexorables, revolucionarias”, que nos conducirán al Socialismo (sic), no es acaso el anuncio de la violación masiva a la Constitución? ¿Valdrá la pena recordar que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, apodada “La bicha” por el mismísimo teniente coronel Chávez, consagra un su preámbulo “el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad”? ¿Cómo es que ahora la Asamblea Nacional, o el teniente coronel habilitado, va a vomitar un nuevo paquete de leyes para adecuar la Constitución al modelo socialista? Un breve repaso por los contenidos principistas, socio-económicos, filosóficos y políticos del preámbulo de nuestra Carta Magna pone en evidencia la traición de esos parlamentarios (y parlamentarias) a la esencia del mandato del poder constituyente del pueblo venezolano. Asimismo se pone de bulto la vergonzosa mora en el esencial tejido legislativo para cumplir con los derechos y garantías contenida en la “mejor Constitución del planeta”. ¿Qué puede esperarse de una Asamblea Nacional que ha cedido tres años de sus obligaciones parlamentarios (sin dejar de percibir sus altos sueldos) para que el teniente coronel Chávez le cocine las leyes? Se aprobó una nueva Constitución para establecer una sociedad democrática, en consecuencia, el socialismo que Chávez pretende imponernos, valiéndose de la conversión de nuestra Fuerza Armada Nacional en una guardia pretoriana, es contrario a la Constitución.
Cuando se desconocen a las autoridades locales y regionales electas por mandato popular, cuando se le revierten sus atribuciones sobre puertos, aeropuertos, peajes, hospitales; cuando se nombra jefes de gobierno o autoridades únicas, militares o no, se viola la Constitución. Cuando se entrega nuestra soberanía a agentes cubanos para controlen los registros públicos, la seguridad, los hospitales y supervisen la educación, se viola la Constitución. Cuando se cede porciones de nuestro territorio mediante venta de petróleo a futuro a Brasil, China o Japón se viola la Constitución. Cuando se le ofrece a Rusia posibilidad de establecer bases militares en Venezuela se viola la Constitución. Cuando se regala nuestro petróleo y se le usa como chantaje para la imposición de la franquicia chavista “asamblea constituyente en manos” en países pobres de Centroamérica y en otras regiones del continente se corrompe la Constitución.
¿Qué significan entonces las leyes inexorables, revolucionarias que se nos anuncian para el 15 de diciembre? ¿Aceptaremos los venezolanos, dócilmente, que le den más duro a “la bicha”? Activémonos, Venezuela no es un prostíbulo ni un cuartel...!

Guerra entre Lobos


Lugares comunes para describir la crisis entre los presidentes Uribe/Chávez/Correa: (1) Apoyo encubierto de las Farc; (2) Reacción contra la transferencia de las bases militares de los Estados Unidos; (c) Culebrón novelesco entre mandatarios; (d) Defensa autónoma de la seguridad democrática; (e) Sostenimiento (paradójico) entre incremento comercial y crisis gubernamental; (f) Agenda geopolítica regional de los Estados Unidos (usando a Colombia) versus Proyecto Revolucionario (Chávez/Venezuela). Cada descripción de la crisis comprende sus indicadores. El sector privado en Colombia ha pasado de aumentar sus ganancias entre finales del 2004 (2.700 millones de dólares) y el año 2008 (7.200 millones de dólares). Con Ecuador, aunque la contabilidad es menor, Colombia suma 1.500 millones de dólares.
Sin duda, una valoración de esta crisis regional puede proyectar alguno de los dilemas en la evolución política en América Latina, por contraste con tradiciones democráticas consolidadas y Estados modernos (Inglaterra / Europa). Regímenes autoritarios, disolución de poderes, caudillismo, concentración de la propiedad, nacionalización de la economía, mordaza a los medios. Cualquiera de estos dilemas refleja un espectro amplio de cambios políticos desiguales entre los países de América Latina. Desde casos como Ecuador y Venezuela con golpes de Estado intermitentes, hasta la madura consolidación de economías de escala e instituciones democráticas como Chile y Brasil.
¿Qué refleja de fondo esta crisis entre Uribe/Chávez/Correa? ¿Cuáles son sus diferencias, y qué compone su semejanza con respecto a la estabilidad institucional y política deseable para América Latina? Estas preguntas requieren respuestas que puedan avanzar (comparando) las explicaciones coyunturales. En esta crisis está presente una excesiva carga de psicología política. Los desacuerdos fijados entre personalidades dominantes y con desviaciones tendenciosas de poder absoluto. La tríada presidencial ha influenciado cambios constitucionales con el fin de postergar su mandato. Han demostrado medidas de gobierno para limitar los poderes y han condicionado los medios de opinión pública. Los tres han trasladado a la economía y las relaciones comerciales, sus ambiciones de poder político. Tanto Uribe como Correa y Chávez han posicionado a sus familiares con ventajas competitivas para la adjudicación de contratos. En suma, la crisis demuestra una debilidad en la constitución democrática de los tres países.
Una debilidad profundiza el argumento de que no basta con declaraciones formales de democracia, ni procesos cíclicos de elecciones, para contar con Estados modernos y naciones consolidadas. Un régimen sustentado en una personalidad política de autócrata, puede evolucionar tanto constructiva como destructivamente. En el primer caso, manteniendo indirectamente el contrapeso de poderes y un sistema de partidos fragmentados (Uribe). En el segundo caso, atacando de frente toda forma de expresión contraria de poder (Chávez). O una personalidad que combina ambas modalidades (Correa). La crisis toca fondo porque refleja cómo las democracias y sus mandatarios, lejos de reducir la violencia política, la exacerban.
En 1690 John Locke escribía en el Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil: “Aquel que piense que el poder absoluto purifica la sangre de los hombres y corrige la bajeza humana sólo necesita leer la historia de nuestro tiempo, o de cualquier otra época, para convencerse de lo contrario. Un hombre que en las selvas de América se comporta de manera insolente y ofensiva, probablemente no se comportará mejor sentado en un trono; mas, si lo ocupa, lo más probable es que busque razones para justificar el daño que haga a sus súbditos; y la espada silenciará a todos aquellos que se atrevan a cuestionar su conducta”.
Como corolario a esta cita, podemos apuntar en dirección a la crisis de gobiernos en América Latina en el 2009: Los Estados no funcionan porque, por un lado, a los gobernantes no les interesa que sean más eficaces, y por otro, porque sus naciones carecen de un sentimiento de identidad común.